¿A que me lo decís? Lo sé: es mudable,
es altanera y vana y caprichosa;
antes que el sentimiento de su alma
brtará el agua de la estéril roca. Sé que en su corazón, nido de sierpes,
no hay una fibra que el amor responda,
que es una estatua inanimada..., pero...
¡es tan hermosa!
| Gustavo Adolfo Becquer |
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